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SANTAFE DE BOGOTA, (IPS)

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) hizo un llamado a los gobiernos de América Latina y el Caribe a crear ambientes propicios para la niñez y la juventud, afectadas en su derecho de libre expresión en el hogar y la escuela.

El primer informe de la encuesta ''Voz de los niños, niñas y adolescentes'', divulgado recientemente por Unicef, indica que más de la mitad de los 12.000 niños y jóvenes entre los 9 y 18 años entrevistados en 20 países, enfrenta dificultades para expresarse libremente,

Así mismo, 27 por ciento de los encuestados denunció conductas agresivas y violentas dentro del hogar, aunque también identifican a la familia como fuente más importante en la generación de sentimientos de felicidad.

El director de Unicef para América Latina y el Caribe, Per Engebak, afirmó que ''el mensaje del estudio es que la sociedad en general no está dando la vigencia que debe al derecho que tienen los niños, niñas y jóvenes a expresar su opinión''. Engebak agregó que esta dificultad que manifiestan los entrevistados para plantear sus problemas en la escuela o la casa es preocupante, porque ''podría repercutir en su participación social en el futuro''.

El informe muestra también que la violencia al interior del hogar ''tiene una magnitud mucho más severa de lo que se había previsto'', señaló.

Los datos recogidos por Unicef revelan que la violencia intrafamiliar afecta a cerca de seis millones de niños de la región, donde ocurren cerca de 85.000 muertes violentas cada año.

El director de Unicef explicó que, cuando las estadísticas se traducen a cifras reales, se confirma que son millones los niños que están expresando con sus palabras cómo sienten la violencia intrafamiliar.

En la muestra llama la atención también el alto pesimismo que afecta a los niños, ya que 70 por ciento de los encuestados se expresó de manera negativa respecto de las perspectivas de futuro.

Engebak sostuvo que los resultados de la encuesta son contradictorios porque los niños, a la par de expresar pesimismo, piensan que van a vivir mejor que sus padres.

El secretario general de la Organización Iberoamericana de la Juventud, Yury Chillán, participante en la realización de la encuesta, dijo que le llamó la atención la percepción que tienen los niños sobre la pérdida de la importancia de la familia tradicional y la presencia mayoritaria de la mujer como jefe de hogar.

Chillán indicó que los resultados de la encuesta son un llamado de atención de los niños y adolescentes a los gobiernos y la sociedad sobre los problemas de drogadicción, sida y educación sexual, para que trabajen más en esas áreas y logren que la información sea amplia y constante, y que no se limite a campañas coyunturales.

Las cifras brindadas por Unicef indican que en América Latina murieron de sida 65.000 jóvenes entre 15 y 19 años y 8.000 menores de ocho años. La encuesta descubrió que existe una grave carencia de información sobre estos temas, que facilita en esta franja de población la aparición de conductas de alto riesgo.

Respecto de las expectativas de vida, Unicef asegura que es preocupante ''el alto porcentaje de pesimismo que muestran los niños, niñas y adolescentes de la región frente al país en que viven y su futuro''. Uno de cada dos entrevistados señaló que el lugar donde vive es poco o nada seguro.

Adolescentes, el grupo olvidado por la sociedad
por Gustavo Capdevila

GINEBRA, (IPS) Durante mucho tiempo el mundo ha ignorado a los adolescentes, recriminó el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en un llamado a la comunidad internacional a crear un espacio de participación para ese grupo de población.

Las estadísticas oficiales sólo se ocupan de los menores de 15 años y en la mayoría de los casos de los niños pequeños, menores de 10. La ausencia de planes para la adolescencia es un fenómeno común a las sociedades en desarrollo como a las industrializadas, lamentó Marjorie Newman-Williams, subdirectora de la división programas de Unicef.

La juventud es una edad penosa en los países del Norte y del Sur, insistió. En los últimos tiempos se han dado a conocer estudios interesantes sobre la situación de niños en las cárceles de Estados Unidos, ejemplificó la funcionaria internacional.

La población adolescente tiende a ser noticia en todo el mundo solamente a través de los problemas como la delincuencia, los embarazos precoces, la exposición a las drogas y al sida y el consumo de tabaco.

De la misma manera, la comunidad ignora que los adolescentes en su gran mayoría contribuyen de manera efectiva a la sociedad.

''El problema no son ellos, sino la respuesta que el mundo les concede'', estimó Newman-Williams en la presentación del informe Estado Mundial de la Infancia 2000, que Unicef distribuyó recientemente.

La infancia, recordó la agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se extiende hasta los 18 años, conforme define la Convención sobre los Derechos del Niño.

Los adolescentes constituyen un grupo particularmente heterogéneo. En algunas sociedades ya están casados o han procreado, en otras, están alienados y aislados del mundo de los adultos o necesitados de protección especial contra la explotación sexual, el trabajo infantil o la conscripción que los arrastra a participar en conflictos armados.

En otras sociedades, los adolescentes son jefes de hogar debido a que sus progenitores han fallecido a causa del sida o como resultado de guerras o estallidos de violencia. En muchos países, son los adolescentes los que más dinero llevan al hogar.

En su informe, Unicef lanza un desafío al mundo para crear un espacio en la sociedad donde los adolescentes puedan ser escuchados.

La participación de los adolescentes en programas diseñados concretamente para ellos y en las actividades más generales de la comunidad es una manera de desarrollar su talento y de reforzar su confianza y sentido de identidad, aconsejó el estudio.

En 13 países se realiza en la actualidad un proyecto sobre los derechos del adolescente a la participación y el desarrollo. Las naciones involucradas son Bangladesh, la República Democrática de Congo, Costa de Marfil, China, Egipto, Ghana, Jamaica, Jordania, Malawi, Malí, Mongolia, Rusia y Zambia.

La planificación de esos programas se centrará en cuestiones fundamentales como los servicios de salud acogedores para los jóvenes, el acceso a la educación, el asesoramiento de jóvenes por otros jóvenes, la protección contra la explotación y los malos tratos, y los espacios en condiciones de seguridad para reuniones, recreación y deportes.

Newman-Williams admitió que en la actualidad los servicios de salud no atienden a los jóvenes de una manera que los proteja y los estimule a frecuentarlos. Muchos adolescentes siente a los servicios de salud como ajenos.

La educación no ofrece una segunda oportunidad a los niños que por motivos de pobreza perdieron la primera ocasión en la escuela. De esa manera, carecen de preparación para afrontar el empleo.

Numerosas investigaciones sugieren ahora que los problemas de la adolescencia pueden rastrearse en la primera infancia, dijo la funcionaria. Entre esas manifestaciones figuran la depresión y la violencia.

Algunas de las conductas violentas de los adolescentes podrían preverse con base en las experiencias que afrontaron durante sus primeros años. Por ese motivo, Unicef sostiene que la prioridad fundamental en la sociedad es ocuparse del tratamiento de los niños desde sus primeros años de vida.

Por ese motivo, debe revertirse el sentido de las inversiones. Si se observa el gasto de la sociedad, se verá que aumenta a medida que la gente envejece, en correlación totalmente inversa a las oportunidades de mejorar el desarrollo humano, explicó Newman- Williams.

 
  
 

El precio del silencio de los niños

El mundo obtiene beneficios si escucha a los niños y niñas. Sin embargo, a pesar de que hay pruebas claras al respecto, la mayoría de los niños y niñas siguen siendo invisibles para los responsables políticos y sus preocupaciones siguen desatendidas.

Los niños y niñas no pueden votar y no disponen de representación política o de acceso a los tribunales de justicia. Cuesta mucho encontrar sus puntos de vista reflejados en los medios de comunicación. Muchos niños y niñas se casan, trabajan o se alistan como soldados mucho antes de ser visibles en la esfera política.

El artículo 12 de la Convención sobre los Derechos del Niño declara que "en todos los asuntos que afectan al niño [deben tenerse] en cuenta las opiniones del niño, en función de la edad y madurez del niño".

La invisibilidad de los niños y niñas en las familias, las comunidades y las naciones priva al mundo de aportes importantes e ideas nuevas. Al imponer silencio a los niños y niñas se contribuye a un mundo en el que los niños son víctimas de la desigualdad, los abusos, la explotación, la pobreza y el miedo.

Afortunadamente, muchos países, a sabiendas de que su futuro está ligado con el de sus jóvenes, han incorporado a la infancia al temario nacional.

Bolivia, por ejemplo, creó Oficinas para la Defensa del Niño en 158 municipios para proteger los intereses del niño. Su objetivo consiste en tener una sucursal en cada uno de los 314 municipios del país. Estas oficinas para la protección del niño cumplieron funciones destacadas en la denuncia de abusos de niños que antes se pasaban por alto.

En algunas de las democracias incipientes de Europa oriental y la Comunidad de Estados Independientes proliferan parlamentos de la juventud. En la República de Moldova, el Parlamento de los Niños dota de representación a los niños internados en instituciones. Los consejos de jóvenes colaboran con las 18 administraciones locales del país facilitando la participación de los jóvenes en el proceso de adopción de decisiones. En Arzebaiyán la proporción de jóvenes elegidos Miembros del Parlamento es mayor que el promedio general, incluido el puesto de presidente de la Organización de los Niños.

En África abundan los parlamentos infantiles. En casi todos los países del continente, escuchan las opiniones de los niños a través de la participación de éstos en consejos y parlamentos.

La larga historia de imposición de silencio a los niños ha producido condiciones atroces. En una época en que abunda la tecnología, las ganancias se disparan, los viajes por el espacio ya no figuran en los titulares de prensa y para acceder a la comunicación mundial solo hace falta pulsar el botón de un ratón, los niños y niñas se consumen en medio de la pobreza, siguen siendo víctimas de abusos físicos, psicológicos y sexuales, se ven obligados a entrar en combate y están expuestos a enfermedades mortales.

Los actos de imponer silencio a los niños, aniquilar su espíritu y echar por tierra sus esperanzas dejan cicatrices indelebles.